
Amado Dios, hoy levanto mi corazón hacia Ti para darte gracias.
Gracias por la alegría, las risas y los buenos momentos que me has regalado.
Gracias por la paz que he sentido y por las personas maravillosas que acompañan mis días.
Guardo cada instante feliz en mi memoria como una prueba de tu amor y tu bondad.
Ayúdame a recordar esta luz en los días difíciles y a tener siempre un corazón agradecido. Amén.