¡Hace 4 meses se integró a la VRIP! Victoria trabajó en el proyecto “Tramas” que impulsaba a jóvenes talentos indígenas. Le encanta caminar largos tramos y andar en bicicleta. Llegó al equipo de Ética y Seguridad para ser parte del área de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades.



Nuestra coordinadora del Comité de Ética Ciencias Sociales, Artes y Humanidades de la Unidad de Ética y Seguridad es socióloga y anteriormente trabajó en el Museo de Arte Precolombino, con comunidades indígenas en un proyecto que se llamaba Tramas, financiado por la CONADI en colaboración con el Museo y en el que fue encargada Ejecutiva.
“Era una convocatoria abierta para jóvenes indígenas de diferentes partes del país, quienes iban al Museo a desarrollar proyectos de investigación y creación artística”, explicó Victoria.
Nuestra vrisionaria comentó que el ser parte del equipo de Ética y Seguridad representó una nueva oportunidad para poder desarrollarse profesionalmente y porque el campo ético también está muy relacionado con la sociología.
“Es un grupo muy bonito de trabajo, estoy aprendiendo harto de mis colegas, las tres somos sociólogas, entonces compartimos un lenguaje en común y es más fácil también aprender los procesos. Han tenido mucha paciencia y habilidades para compartir también sus conocimientos conmigo”, destacó.
Los principales desafíos de estos meses para Victoria fueron el integrar conocimientos claves para ser un aporte activo al equipo, además del aprendizaje de los procesos más internos.
En relación al trabajo que realiza consideró que “la asesoría y el acompañamiento hacia los investigadores es algo fundamental, que ellos reciban la orientación a tiempo para que puedan tener un buen desarrollo de sus proyectos con las comunidades y personas”.
Camina 2,7 kilómetros diarios a casa
A Victoria le gusta nadar mucho, andar en bicicleta de forma recreativa y visitar museos, como su experiencia laboral ha sido en espacios culturales disfruta mucho del arte contemporáneo indígena.
También disfruta de hacer largas caminatas. A la salida del trabajo camina 2,7 kilómetros de Casa Central a su casa, ubicada en Barrio Brasil, el tramo lo realiza largo por Alameda y en Manuel Rodríguez dobla. “Me gusta porque caminando escucho música y me voy despejando mirando otras cosas”, concluyó.
¡Excelente!